21. La legítima defensa constituye una reacción natural ante el hecho ilegítimo de otro, positivo y peligroso para la persona o derechos atacados, y siempre que ese hecho no haya sido provocado, no debiendo ser además esa reacción desproporcionada con la ofensa repelida. (C Penal Concepción, Tucumán, 14/10/81 – Zelaya, Raúl R.). JA 1982-II, síntesis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario