lunes, 15 de octubre de 2012

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9. Es suficiente para descartar la existencia de la legítima defensa el hecho de tratarse de un procesado que fue boxeador y, por lo tanto, sus puños constituyeron un medio eficaz de defensa ante un ataque de quien no lo es y está desarmado. (CN Crim.Correc., Sala V, Andrade Zalazar, Eduardo, rta. 12/3/71 –). JA 11-1971-sec. Síntesis-562 (n. 192).

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